Radiografía del estado de los animales en Providencia

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El avión de la Policía Nacional aterrizó en la pista sin aeropuerto de la Divina Providencia, que por primera vez no sonreía a la entrada para ninguno de nosotros. Llegábamos para conocer el estado de perros, gatos y caballos sobrevivientes del huracán IOTA, para intentar ayudarlos.

Temíamos lo peor porque nos habíamos enterado que el olor a podredumbre que salía de los escombros pertenecía a los cuerpos de perros y vacas que murieron de manera novelesca como en un sacrificio animal al huracán que los atraía hacia él, elevándolos en remolinos por el atormentado cielo.

Al descender del avión un llamado a la acción nos contagió del ánimo proactivo, edificador, que emanan los cientos de personas de diversas instituciones, organismos y a título personal que ayudan a reconstruir a Providencia.

Bloqueo y ‘monita’en Maracaibo

Los animalistas somos una minoría entre ellos así que nos sobreponemos a la tristeza de encontrar a Providencia devastada y nos encaminamos resueltos con los insumos veterinarios, hasta que somos detenidos por un bloqueo en la carretera por parte de mujeres cabeza de hogar, solicitando que los camiones cargados con comida, paren en la entrada de Maracaibo y les brinden el apoyo que hace días ven pasar de un lado a otro, menos para ellos.

Los animales han esperado mucho así que solicitamos nos dejen avanzar cuando nos topamos con la mirada picara de la Monita Capuchina que alguien trajo de Centro América y dejó abandonada hace más de un año sobreviviendo de barrio en barrio y ahora a un Huracán. Intentaremos rescatarla la próxima vez.

Avanzamos por las calles ya despejadas y aunque no hay rastros de olor a putrefacción, empezamos a divisar entre las casas destruidas a perros tratando de resguardarse del inclemente sol y aunque otros han sido amarrados por sus dueños entre los destrozos, nos alegramos porque se ven en buenas condiciones con la nobleza brotando de sus miradas.

Un día antes la Fundación Animal Heart Island, envió una tonelada de comida gracias a la bondad de los donantes de todas partes del país, para perros, gatos y caballos, junto a ellos, la Policía Ambiental y la Veterinaria Sheyla Chow, que llegó horas previas a nosotros, iniciamos una jornada maratónica llevando comida y caracterizando.

Descubriendo el futuro

La comida no va faltar, pero todavía faltaba mucho por descubrir del futuro de los animales, cuando nos encontramos con la grata presencia de la Fundación Manejo Humanitario de la Fauna Callejera de Medellín, avanzada veterinaria que había curado a decenas de perros heridos en las patas producto de la huida, en medio del zinc de las casas destechadas lanzados al suelo y otros en condiciones de enfermedad.

Su líder, el veterinario Juan Lara, nos da un parte de tranquilidad, la población de perros y gatos sin hogar no es tan grande como en San Andrés y para mayor suerte muchos están castrados y esterilizados, por las gestiones del Coso Municipal.

El Coso lo encontramos destruido, pero al igual que la mayoría de su población, milagrosamente los más de 50 perros, gatos y 16 caballos sobrevivieron amparados por el mismo milagro.

Los perros nos reciben contentos, gorditos, nos lamen la cara y nos buscan juego, tienen comida para lanzar al cielo, pero nos preocupan más los caballos que pastan en las migas de hierba que queda en la montaña de atrás. No observamos gatos.

Caballos en problemas

Liliana Montoya, una reconocida cuidadora de equinos desde hace aproximadamente una década nos dice que será imposible que sobrevivan a la sequía que se avecina para Providencia. Ella ha iniciado una campaña que esperamos apoyar para sacarlos de la isla y llevarlos hacia los Llanos Orientales, ¿habrá un movimiento de voluntades que los lleve hasta allá? Moveremos cielo y tierra.

Las horas se nos pasaron volando, hay tanto para hacer, pero debemos regresar a San Andrés, esta vez en un vuelo humanitario de la FAC, abarrotado de personas que lo han perdido todo, menos la vida y las ganas de empezar de nuevo.

Nos alegramos porque la tripulación nos permitió subir a bordo con las manos llenas del amor de cuatro cachorros de gatitos y perritos abandonados, que fueron la distracción durante los minutos de vuelo.

En el Centro de Providencia, donde antes se movía la actividad turística sin prisa y sin pausa, quedó ubicado la entrañable base de la misión humanitaria por los animales de Providencia y Santa Catalina, a cargo de Mishelly Howard y Sheily Orozco de PAL Fundation, desde donde se repartirá el concentrado que seguirá llegando para las mascotas y los que se encuentren en situación de calle.

Todavía hay mucho que hacer por los perros, gatos y caballos de las tres islas, esto es solo el comienzo.

Última actualización ( Lunes, 23 de Noviembre de 2020 11:48 )