Charquito de la alegría

Imprimir

DERRICK03.jpgEn el barrio Sarie Bay frente al edificio Serranilla existe un charco en donde convergen el agua de lluvia y el líquido de la alcantarilla. Este ‘pantano’ es el resultado de una mala planificación y defectuosa construcción de la calle del llamado bulevar. Irónicamente ‘El charquito de la alegría’ le debe su nombre a lo entretenido que resultaba para los niños, ver los accidentes que allí suceden a diario.

En una ocasión uno de los niños sufrió un grave accidente en su bicicleta cuando resbaló y cayó al pavimento. Era un día lluvioso y el charquito se encontraba lleno de niños del barrio. El agua se tiñó de rojo sangre cuando el manubrio de su bicicleta lo atravesó por debajo del labio y del golpe le arrebato dos dientes de la raíz.

La comunidad se solidarizó y uno de los dientes fue recuperado. Se habló del problema por parte de los funcionarios de la entonces Intendencia y se hicieron promesas a la comunidad de corregir el desperfecto en la época de sequía.

Han pasado 37 años desde ese momento de crisis que ocasionó el accidente de uno de los niños del barrio. ‘El charquito de la alegría’ continúa más vigente y deprimente que nunca. Con afluentes más contaminantes, más caudaloso y cultivo de larvas de mosquito durante todo el año.

Los problemas macro del Departamento se pueden ver reflejados en un escenario micro como el mentado charquito de la alegría. Por años se ha venido evidenciando la necesidad de diversificar la economía y mejorar la calidad del turismo que ingresa al archipiélago, sin mayores resultados.

La crisis que ha provocado la pandemia puede ser comparada con la época cuando el niño perdió sus dos dientes en el charquito. Ese momento fue de crisis y todos prometimos hacer algo al respecto. Una vez se olvidó el problema, todo continuó igual y el charquito empeoró bajo la mirada cómplice de todos.

Las épocas de crisis son épocas de oportunidades y San Andrés tiene una gran oportunidad histórica en la industria del cannabis medicinal y de paso aportar a la solución del problema de salud pública de las islas.

------ ------

Khiron Life Sciences Corp es una compañía farmacéutica de cannabis medicinal. Esta compañía es colombiana, cuenta con socios inversionistas canadienses. Es la primera en tener aval del Gobierno Nacional para la producción y comercialización de fórmulas magistrales de cannabis medicinal incluido Tetrahidrocannabidol (THC).

Khiron cuenta actualmente con tres líneas de negocio: 1. Cultivo, 2. Clínicas y 3. Cosméticos, y trabaja en nuevas líneas de negocio. Tiene presencia en varios países.

Rayet Harb, una hija de las islas, se desempeña como Vicepresidente de la línea de negocio de Clínicas de Khiron. Esta empresa ha desarrollado ciencia y tecnología de punta alrededor del cannabis medicinal, constituyéndose como referencia del tipo de socio que podría necesitar el Departamento para despegar con altura el clúster de cannabis que diversifique nuestra economía.

Lograr una Alianza Público Privada (APP) con una compañía de este calibre es el primer paso para iniciar cultivos y pruebas piloto en el Territorio. El departamento podría aprovechar esta oportunidad para también reenfocar el turismo hacia uno de salud y belleza.

La creación de una marca ‘Cannabis Island’ que nos permita ser reconocidos a nivel global como las islas del cannabis medicinal en el mundo, atraerá a más empresas que traerán inversión, ciencia, tecnología y oportunidades para la comunidad.

Despertemos a la realidad, esta crisis no será solucionada como otras donde repellamos fisuras pidiendo auxilio al Gobierno Nacional. Esta vez se requiere de cambios estructurales de fondo. Nada volverá a la normalidad como la conocíamos antes. No es la isla la que está cambiando, es el mundo entero.

Lo que estamos viviendo no es una recesión, por el contrario, se avecina una depresión y después de esta larga crisis vendrán otras. Tomemos medidas estratégicas de fondo, acertadas, de manera colectiva y efectiva que nos permitan estar preparados para el futuro.

¡Es tiempo de superar el síndrome del charquito!

--------------------

Este artículo obedece a la opinión del columnista. EL ISLEÑO no responde por los puntos de vista que allí se expresen.